domingo, 17 de mayo de 2015

Initiation journey

Somos lo que somos y eso es algo que no podemos cambiar por mucho tiempo que pase. Por muchos años que vivamos. Por muchas experiencias que experimentemos. No podemos cambiar la forma en la que pestañeamos, siempre de la misma manera. Esa respiración que apenas podemos oír y que a veces es el único sonido palpitando en nuestra cabeza. La forma en que miramos a las personas que queremos. Esa mirada que solo dedicamos a ciertas almas y que es diferente para cada una de ellas por todo lo que significan para nosotros, por todo lo que guardan detrás de sus pupilas. La forma en que escribimos, la misma caligrafía que nos delata. Las palabras que dicen quién somos. Los pensamientos y sentimientos plasmados en el papel que hablan de lo más profundo del alma, que al final son los que dicen quién eres de verdad, porque los actos son impulsos pero las palabras...las palabras escritas se quedan para siempre. Hasta el final de los tiempos. La forma que tenemos de distraernos. A veces por lo más absurdo mientras que otras ni una bomba podría sacarnos de nuestra abstracción personal. La forma de tocar a otras personas. La forma de ponernos nerviosos ante ciertas situaciones. Situaciones que tal vez no sean causa de nerviosismo para otro y que para uno mismo son el momento más importante de su vida. Las experiencias son únicas y por muchas vidas que viviéramos por mucho tiempo que pasara siempre serían diferentes pero a la vez las mismas.

Nada cambia. Siempre queda algo de yo de ayer. Siempre habrá algo que te dirá que sí, que has cambiado, pero tal vez no tanto como pensabas.