miércoles, 21 de octubre de 2015

Universos posibles

¿Qué pasaría si todo lo que ha pasado hasta ahora no hubiera pasado? Universos posibles. Posibles y a la vez imposibles. ¿Cómo puede una simple decisión cambiar el curso de toda una historia? Para bien o para mal, pero cambiarla, que sea diferente, que nada sea como es. Y todo por el simple hecho de hacer un click en cierta página o de tener sueños distintos, aspiraciones diferentes. ¿Cómo cambian las cosas tanto en tan poco tiempo? O mucho, depende por donde se mire. A veces el tiempo es subjetivo. De hecho, puede que sea lo más subjetivo que exista en el mundo. Los problemas políticos, amorosos, económicos, etc, acaban teniendo una visión general. No es así con el tiempo, el tiempo es una espiral que puede estirarse y desestirarse a nuestro antojo. El tiempo para muchos lo es todo. Significa el poder hacer mil cosas o dejarlas de hacer. El renunciar a algunas situaciones, a algunas personas. El tiempo lo es todo para algunos. Una semana puede significar años, por su intensidad, por cómo has vivido ese tiempo, por como has decidido emplear ese espacio. 

Sin embargo, para otros el tiempo no significa nada. Dan igual los años, da igual la intensidad, porque hay para quien el tiempo es basura. Efímera, inválida y desechable basura. Por eso el tiempo, es subjetivo, al igual que muchas otras cosas, con la diferencia de que el tiempo no vuelve, lo consideres importante o no, una vez que parte ese tren, el ticket caduca y pasa a ser de esos que pinchas en el corcho de tu habitación, deseando que el tren vuelva a pasar. O no. 

Subirte (o no) al tren puede significar una gran decisión, puede crear un nuevo camino. Diferente del que elegimos un día. Quizá hoy estés triste y pienses que, tal vez, exista la más remota posibilidad de  que si hubieras dado el paso todo sería diferente. Tal vez no, pero esa es una pregunta a la que no puedes responder. Estás en el universo real, el que existe, el que un día fue posible pero que materializaste. El que está hecho de la verdad, no de las palabras bonitas pero absurdas, que al fin y al cabo no significan nada. Son solo adornos, a veces necesarios, para algunos. El mundo real, el que tú hiciste a tu antojo.

Los universos posibles son otra cosa bien diferente. Son todas las cosas que podrían haber sido pero no son. Aunque también todas las cosas que no son porque ya son en el mundo real. Paradojas de los universos posibles. ¿Somos quienes somos por nuestras decisiones? ¿Elegimos nuestro destino, nuestro carácter? ¿Condicionamos nuestro futuro? Claro que sí. Porque el simple hecho de levantarte una mañana con una idea en la cabeza, el ejecutar esa idea, lo puede cambiar todo. Y digo todo porque el hecho de elegir la opción A en lugar de la B, cambia muchas cosas. Implica que puede cambiar tu visión de la vida, de las personas. Implica que, sin saberlo, estés cambiando tu camino. Porque dentro de ese abanico de millones de posibilidades elegiste esa, trazaste una senda, que no sabes a dónde te llevará, pero a pesar de todo estás orgulloso de esa decisión. Por muy difícil que sea el camino, por muchas veces que te tropieces con esa piedra y quieras abandonar sigues porque sabes que aunque es duro, al final verás la meta, con todo lo que eso implica. No importa quién se haya quedado por el camino, no importa que aspectos de ti hayan cambiado, no importan los miedos que tuvieses o las dudas. Todo eso te ha ayudado a llegar a donde estás hoy. A tu habitación, escribiendo sobre lo que sientes, escuchando una canción que te enseñó un viejo amigo que ya no lo es. 

No importa lo que pensaras o sintieras y no hiciste, porque forman parte de un universo posible y los universos posibles, amigos, no existen. Son más bastos y mucho más diversos que la realidad en la que vivimos, sí. Pero al fin y al cabo no son más que eso, posibilidades que existieron un día, que dejamos pasar por otras y que tal vez, un día, volverán a cruzarse contigo. Pero eso es algo que nunca podremos saber, es algo que pertenece a uno de los miles universos posibles.