Alicante, 6 de
la mañana, suena tu despertador y te pones en pie. Entras a las nueve a clase y
el trayecto de casa a la universidad no te lleva más que veinte minutos en
coche, pero tú necesitas esa “media horita de nada” para arreglarte. Las ojeras
de la fiesta que te pegaste este fin de semana te llegan a los tobillos, pero
tienes que ir mona a la uni, eso es algo ineludible. 6.15, has perdido 15
minutos sin saber cómo, abres tu armario y te topas con el olor que más te gusta
en el mundo ¿rosas? ¿Ese olor que te deja tu novio cuando se va? No, olor a
ropa nueva, está claro. Contemplas toda tu ropa, cuelgan varias etiquetas lo
que te condiciona a elegir esas prendas porque tus “coleguis” aún no te las han
visto, y si podemos no repetir modelito mejor que mejor. Te decantas por la
camisa rosa de corazones que tu amiga dijo que eran tan “cuqui” y que acto
seguido compraste. ¿Qué puedo combinar con esto? Y ya son las 6.25, al final
coges unos jeans oscuros. Te vas al baño y toca el ritual de
embadurnamiento. Paso uno, borrar esas ojeras más moradas que las berenjenas.
Paso dos, raya al ojo como si fueras una copia de Cleopatra, hasta las modas más arcaicas vuelven. Paso tres, robarle
los mofletes a Heidi y pestañicas arriba. Ya estás lista, ahora falta alisarse
el pelo y son nada más y nada menos que las 7, porque mientras te arreglas has
enviado una Snapchat a tu amiga del alma para que vea lo mona que vas hoy y os
habéis liado con un par de fotos más. Pero ¡oh dios mío! ¡Se te ha olvidado
elegir la chaqueta y los complementos! 7.30 porque te ha costado una vida
entera decidir entre el anillo de Tous con ositos incrustados rosas o el anillo
de Tous con ositos incrustados plateados. El dilema de tu vida, sin duda.
Vuelta a las planchas, pierdes una “media horita” más y ya son las 8. Ves que tu
habitación está hecha una leonera porque has tenido que sacar todas las prendas
para poder elegir y viéndolas todas ahí de nuevo “¿De verdad iré bien con
esto?” ¿Cómo vas a irte de casa con semejante duda? Así que te pruebas todos
los posibles modelitos (con su respectiva foto en Instagram) para al final
terminar con el original. 8.40, y aún tienes que pasar a recoger a tu amiga la
cual te ha estado llamando, pero estando enfrascada en tan laboriosa e
importante tarea obviamente ni si quiera te has enterado. ¿Resultado de la
mañana? No has desayunado, tus peces están al borde de la muerte porque no los
alimentas, tu amiga está enfadadísima porque llega tarde a una práctica, pero
tú vas monísima oye, ya lo decía la canción: antes muerta que sencilla.
jueves, 27 de febrero de 2014
martes, 18 de febrero de 2014
Almas
-Y ¿ahora qué? ¿Qué viene ahora?
-Ahora viene lo peor.
No lo entendió, no entendió qué querían decir sus palabras, qué había cambiado, por qué la sentía tan lejos cuando apenas estaban a un metro de distancia. No podía adivinar qué había borrado la sonrisa de la que se había enamorado. Sus ojos chocolate estaban un poco más apagados, un poco menos vivos y ya no veía a través de ellos como antes, ya no podía saber qué pensaba con solo mirarla y entonces, en ese preciso momento supo que la había perdido. Se dio cuenta que en ese instante empezaba su nueva vida, una vida errante. Y la echó de menos.
Pero antes de partir quiso mirarla a los ojos una vez más, quiso penetrar en sus pupilas. Quiso saber si para ella todo había sido una mentira. De repente estaban hablando sin articular palabra.
<<Me acuerdo del primer día que me besaste ¿sabes? Tuve miedo...pero desde ahí todo fue rodado. No dejo de preguntarme qué decía aquella señora de cabello negro, sí, la que estaba en la habitación de al lado en el hotel de Italia. En la habitación 205. Eran las 4 de la mañana y no paraba de reirme como una loca. Recuerdo cómo solías hacerme reír y reía hasta llorar. Y luego te besaba y luego nos reíamos juntos hasta que nos apagábamos poco a poco como todas las velas que nos iluminaron aquel 7 de enero. Creía que se me habrían gastado los besos por aquel entonces porque de verdad que te los dí todos. Todos y cada uno de mis besos. Cuando despuntaron los primeros rayos de sol y rozaron mi cara me dí cuenta de que no se habían gastado. Y de que por muchos que te diera, cada día de mi vida fabricaría más para dártelos todos. Para dártelos todos y cada uno a ti. Y ¿te acuerdas de cuando nos peleamos la primera vez? Yo también me rio de lo destructivos que podíamos llegar a ser el uno con el otro. Y de cómo sabía reconstruirte luego. Igual que tú a mi. Y sentía como si nada hubiera existido antes, porque en ese momento éramos tú y yo, fénix, con la diferencia de que no eres tú quien se autocrea y se autodestruye. Yo te hacía a cenizas y ardía en tu fuego, y luego gracias al otro renacíamos. ¿Cómo no lo voy a recordar? Te recordaré siempre. Siempre.>>
Y supo que era un adiós. Un adiós como su última palabra indicaba, para siempre. No volvieron a hablar, simplemente se miraron y se despidieron a su manera. Ambos se giraron, se dieron la espalda. A ambos les rodaron lágrimas por las mejillas. Y ambos susurraron algo que solo ellos mismos oyeron: Te quiero.
miércoles, 12 de febrero de 2014
Humanidad
Se halla en la oscuridad. El cielo está raso, pero hoy no brillan las estrellas. Las calles están desiertas y solo le acompaña la luna. La luna, sola, al igual que él. Camina. Despacio. Buscando algo a lo que sabe que sus pasos no le van a llevar, ni tampoco el poco dinero que porta en su bolsillo. Algo de lo que carecía desde hacía mucho, algo que le había sido arrebatado sin motivo aparente. Algo llamado libertad.
Apenas puede cerrar sus agarrotadas manos y el aliento se le congela. Siente que la nariz le arde y sus ojos están llorosos. Su pelo está húmedo y un incesante temblor recorre su cuerpo. Sus labios cortados ya solo pueden permanecer abiertos. Casi no siente los pies, y cada avance es un infierno helado. Sus pensamientos y su vista están nublados, pero sigue adelante.
Se asoma a la esquina. Vacío. Avanza hacia la nada y solo hay silencio. Un temible silencio. Y de repente oye la causa de esa ciudad fantasma, aunque él ya lo sabía. Precisamente por eso está ahí, no teme a esos atronadores y devastadores sonidos, teme a las personas. Gritos, un coche, y se mete en el primer callejón. Ha faltado poco, debe ser más prudente porque un solo descuido, uno solo y todo lo que ha pasado no habría servido para nada.
Pasan las horas y es todo lo sigiloso que puede, aunque en el silencio cualquier cosa es suficiente para alterar el orden. Cruza la calle, el hedor le golpea y se enfrenta con una imagen que últimamente ha visto demasiado. Y no lo puede evitar, no puede levantar una vez más ese muro a su cabeza y a su corazón para hacerse más fuerte como ha hecho otras veces. Es demasiado. Es inhumano. Recuerda a todos los demás, a los suyos, cómo era feliz hace no tanto tiempo, cómo jugaba con sus hermanos en el jardín de su casa, cómo sonreía su madre al verle llegar, cómo podía relajarse cada tarde después de sus lecciones de piano. Los recuerdos le abruman, y un hilo helado corre por su mejilla, congelando su corazón. Ve toda su vida pasar por delante de sus ojos. E imagina la vida de todas esas personas, puede imaginárselos antes de su funesto final y no puede entender qué puede llevar a una persona a hacer tanto daño a sus semejantes. Simplemente no le encuentra explicación. Esta es una sola confirmación más, una razón más que apoya su pérdida de fe en la humanidad.
Todo este proceso a penas le lleva unos segundos, aunque para él es un mundo, el principio y el fin de su mundo. Tan solo baja la guardia por un momento y un solo momento basta para cambiar por completo la situación. Porque ahora alguien está junto a él, ahora ya no se ve la luna, solo hay oscuridad y unos ojos que se clavan en su espalda. Se gira, sin miedo, porque sabe que es su hora, sabe que ha bajado la guardia y sabe lo que eso significa. Los dos hombres se miran. Clavan sus ojos en los del otro. Enemigo. Pueden ver lo que está pensando el rostro de enfrente. El extraño, con su arma en la mano, vacila, al igual que él, tiene miedo. Pero ¿miedo de qué? Él no lleva más que un par de monedas y una foto consigo. Así que, ¿por qué debería temer? Sin embargo hay mucho por lo que temer, porque sabe que no estaría haciendo lo correcto si hace lo que se supone que debe hacer, porque ve en ese chico indefenso un reflejo de sí mismo, porque sabe que no son tan diferentes, porque en el fondo, muy en el fondo, por debajo de todos los prejuicios, de todos los discursos, de toda la palabrería, está su verdadero yo y sabe en ese mismo momento que no quiere hacerlo.
Es muy curioso que a veces sin conocer a la otra persona simplemente sabemos lo que nos quiere decir, con una mirada, un simple cruce de nuestras vistas y podemos ver lo que hay en su mente. Y ellos lo supieron, él supo que no le iba a disparar, el soldado supo lo que el chico había pasado aquella noche, bajó su arma, la tiró al suelo y la sombra del muchacho desapareció en el siguiente callejón. Ambos sabían que no eran amigos. Es más, jamás reconocerían que se habían visto, ni lo que allí, al lado de aquella floristería con los cristales rotos había pasado, solo sabían que aquella noche no serían enemigos.
Perfect Sense
"Y así es como la oscuridad descendió sobre el mundo. Ahora está oscuro. Pero sienten el aliento del otro. Y saben todo lo que necesitan saber. Se besan. Y sienten las lágrimas del otro en sus mejillas. Y si quedara alguien que pudiera verlos, se verían como amantes normales. Acariciándose los rostros. Con los cuerpos juntos. Ojos cerrados. Ajenos al mundo a su alrededor. Porque así es como la vida continúa. Simplemente así."
viernes, 7 de febrero de 2014
Reflexiones para no dormir
Que lo único que importe sea lo que se ve, lo finito, lo que no resta para siempre. Que lo que más se valore sea lo que entra por las pupilas antes que por el corazón. Nos morimos por una cara bonita, por un cuerpo diez, no pensamos en que un día todo eso se marchitara y nos quedará simplemente aquello que nunca valoramos, aquello que nunca nos paramos a mirar. Algo que sin su precioso envoltorio ya no es nada. Tarde para darte cuenta de lo que has perdido, tarde para arrepentirse porque ya no hay tiempo, lo has agotado y ahora todo lo que un día amaste o creíste amar te es irreconocible.
Me parece triste, como poco.
Philologists
Esta es una entrada diferente, una entrada que no trata solo de mi, sino que tiene un pedacito de todas estas personas. Todas estas personas que hace un año y medio eran (excepto una) desconocidas para mí. Con estas 14 personas comparto ahora el día a día, y qué día a día.
Puede que no fuera desde el principio de los principios, que pensáramos cosas equivocadas los unos de los otros, pero al fin y al cabo aquí estamos los 14, los Filólogos, los ''partiers'', con viajes, planes de futuro, fiestas juntos, fines de semana de locura, Arenales Shore, Secrets Santa, Woki Mokis, juernes para dar y regalar, risas en todo momento y todo lo que ya sabéis.
Nos quedan aún más de 2 años de carrera para disfrutarlos sólo como nosotros sabemos y no se me ocurre mejor compañía que vosotros para pasarlos :)
Sois muy grandes todos y cada uno de vosotros, personas increíbles y nunca pensé que siendo tan diferentes podríamos encajar tan bien. Gracias por el día a día a vuestro lado. Como ya os he dicho muchas veces, para mí la clase sois vosotros aunque seáis más que compañeros de clase. Love you all guys!
![]() |
martes, 4 de febrero de 2014
Y mientras otros dan clase...
Me atraen infinitamente las cosas que son más de lo que parecen. Ver una foto, una imagen y descubrir no solo lo que ves a primera vista, sino que detrás, apoyada en el sofá, está esa chaqueta rosa que tanto me gustaba. Darte cuenta por la posición de nuestros cuerpos de la complicidad que había entre nosotras, ver en nuestras caras que lo sabíamos todo la una de la otra y no necesitábamos más que una mirada para saber lo que le pasaba a la otra. Poder palpar, sólo a través de la cuartilla con una imagen, el ambiente de ese momento, y volver al instante en que estabas delante de la cámara y alguien pulsaba el botón, el instante que quisiste guardar, ese momento único que nunca se volverá a repetir.
Lo mismo me ocurre con las canciones, que son un pozo sin fondo, al igual que los libros y sus historias. Lo bueno de las canciones es que son constantes flechazos, te enamoras al instante, te cautivan su ritmo o la voz de quien la canta, y no digo que no esté bien pero lo que me encanta de las canciones es la letra, lo que dicen, su mensaje. Las canciones son engañosas o así las hacemos nosotros, creemos que una canción de amor debe tener una melodía dulce y una de desamor debe ser desgarradora pero no es así. Esta es una de las cosas que más me gusta, descubrir que bajo un ritmo despreocupado hay toda una declaración de amor, un mensaje. Una canción que parece no decir nada dice más de lo que parece decir. Poder hablar a través de la música y que una melodía cuente tu historia sin siquiera haber sido escrita por ti.
Y después están las historias de libros, que te enamoran poco a poco. Un día te metes en mundo que no es el tuyo, y puede que al principio no te guste y que lo juzgues mal pero mientras lo lees te das cuenta de que te gusta más de lo que pensabas. Conoces a los personajes y el ambiente en que se mueven. Te transportas a la Edad Media, o al futuro, sitios en los que jamás has estado y que al final acaban siendo tuyos. Terminas por sufrir con las personas del libro e incluso te alegras cuando ellos son felices. A veces hasta te viene la nostalgia cuando terminas una historia, pero en la ficción, como en la vida, todo tiene un final, un final que debemos aceptar.
Es lo bueno y lo malo de estas cosas, estas cosas que parecen insignificantes, un trozo de papel con una imagen, una melodía y un montón de páginas encuadernadas. Puedes ver tantas cosas tuyas en ellos, hablan sin decir nada, crean historias y algunos te marcan para siempre.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

