Y al final todo es cuestión de dejar que el tiempo corra, que pasen los buenos y los malos momentos. Los malos que te enseñan, los buenos que son para recordar. Porque al fin y al cabo eso es la vida, aprender y recordar. Vivir a partir de las lecciones y de los recuerdos, pero sobre todo vivir. Vivir cada segundo como si fuera el último. El pasado es historia, el futuro un misterio. Lo único cierto es el presente, lo único que tenemos es el ahora y no hay nada más. E incluso a veces nos parece abstracto, y parece que se acaba, o que no comienza, tenemos miedo. Miedo de no saber qué pasó o qué vendrá, miedo por las consecuencias, por las causas. Sin embargo, solo se vive una vez, todo tiene sus causas y sus consecuencias, pero es mucho mejor no pensarlo demasiado, no tener miedo y vivir.
domingo, 29 de diciembre de 2013
martes, 17 de diciembre de 2013
Reducciones
El mundo es un lugar hostil. Es algo que vas aprendiendo poco a poco, día tras día. Hay que saber cuidarse, más bien cuidarlo. Es tan fuerte y a la vez tan frágil. Te mueve, te hace sentir, te mantiene con vida y puede matarte. Pero también puede quedarse en el limbo. En movimiento y parado a la vez. Con el pulso bajo, pero sin sentido. Como cuando estás en la oscuridad, y sabes que estás ahí, que sigues ahí, pero no ves nada.
Por mucho que veas las cosas, ¿existen realmente si no las sientes? Si al pasar el tiempo caen en el olvido, ¿han existido? ¿Las has vivido? Para haber vivido necesitas algo más que una simple imagen en tu cabeza, algo más que una simple foto en un cajón. Hay que recordarlo todo. Incluso el aroma que había en ese momento, incluso si tu piel estaba erizada, incluso lo que pensabas, incluso la sensación que tenías, incluso si fue esperado o inesperado, incluso la canción que sonaba y que cada vez que escuchas te transporta a ese día, incluso lo que conllevo ese momento. Todo. Cada detalle que hizo especial ese momento debe estar en ti. En algo más que en una foto. En algo más que en la memoria.
jueves, 12 de diciembre de 2013
Agridulce
No sé, cada día estoy más desconcertada. Entierro la cabeza entre los brazos, y me paro a pensar. En realidad intento dejar de pensar. Y miro al suelo, o me tapo la cara con las manos. O subo el volumen de la música. O escribo para descargar. No sé. A veces creo que vivo en un estado de shock permanente, que nadie entiende. Pero tampoco necesito que nadie lo entienda. Tampoco quiero explicarlo, ni siquiera quiero intentarlo. En ocasiones me gustaría. En otras no. Ese es el problema que quiero ser y no ser a la vez. Que quiero las dos partes de un todo que se contradicen. Dicotomía. Menuda ironía. Sé quién soy, pero siempre está la duda. Es curioso que a veces solo quiera cerrar los ojos y aparecer a kilómetros de aquí, sin nadie que me conozca, solo yo. Y que a veces piense que no podría dejar este lugar. Y vuelvo a encerrarme en mí, y sigo sin saber, y odio el no saber, odio la incertidumbre. Odio estar medio ciega, no ver. Cabeza entre los brazos y vuelta a empezar.
lunes, 9 de diciembre de 2013
Mucho, muchísimo más.
Basta de intentar ser más amable, o más indiferente. No es necesario reprimir los impulsos, los dejo salir, demuestran quién soy. Lloro, río corro, canto, callo. Voy en la dirección que quieras ir, nadie me dice lo que debo hacer. Soy la dueña de mi vida, de mis decisiones, de mis palabras. Dejo salir lo que llevo dentro, más allá de los muros de mi interior. ¿Para qué intentar ser quien no soy? ¿Por qué crear algo falso y engañoso cuando no hay nada mejor que ser tú mismo y que te quieran por ello? Nunca cambiaría quien soy, soy así. Mucho más de lo que ven tus ojos, mucho más de lo que digo. Mucho, muchísimo más.
lunes, 2 de diciembre de 2013
Los sentimientos de mi cajón.
Puede que no hable mucho de mí pero es solo una de las mil maneras que tengo de protegerme. No me gusta exponerme, ni decir lo que siento, a veces simplemente no sirve de nada. A veces salva un mundo, a veces destruye el propio y el secreto está en intentar adivinar, en saber entrever qué mundo caerá: el de ahí fuera o el tuyo. Nada está claro. Nada está dicho hasta que se dice. Nada es sentido hasta que lo demuestras.
Sólo hace falta decisión, arriesgar un poco de ti y tal vez, algún día, todo lo que a veces no servía de nada, sirva de algo.
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