Suena la guitarra y me doy cuenta de que hace mucho tiempo que no hago esto, que no hablo conmigo misma, que no escribo y no dejo todos esos pensamientos salir. Es todo muy nuevo, todo tiene un nuevo color aquí, el verde sin duda alguna. Sí, todo es muy nuevo, me atrevería a decir que hasta primitivo, más sencillo, más fácil. Aquí, en tan solo dos meses me he dado cuenta de muchas cosas. Me doy cuenta de que puedo ser mucho más independiente de lo que pensaba respecto a valerme por mi misma, pero (dicen que todo lo que va antes del "pero" no cuenta), a la vez dependo mucho de la gente que me rodea, necesito a mi familia, a mis amigos, a mi gente conmigo. Sin embargo, es cuestión de tiempo, la cuenta atrás está en marcha y no me queda mucho que estar aquí, lo quiero y lo voy a disfrutar.
Aquí me he dado cuenta de que las cosas pueden ser mucho más sencillas de lo que solía pensar, de que solo necesito parar y contar hasta diez, detenerme, reflexionar y seguir hacia delante, de que los problemas no se solucionan por más que les des vueltas a menos que los afrontes y eso solo lo puede hacer uno mismo, no importa con cuanta gente intentes desahogarte, no por ello van a desaparecer. Me doy cuenta de que soy un poco más fuerte y un poco más débil de lo que pensaba, de que tal vez no soy tan dura como quiero (hacer) creer y que tal vez soy algo mejor de lo que solía pensar, más fuerte en algunos sentidos. Me doy cuenta de que necesitaba este cambio, de verdad que sí. Me doy cuenta de que una canción te puede cambiar el estado de ánimo en cuestión de 4:01 minutos y de que podría pasarme escuchándola toda la noche, no porque me recuerde a nadie, no porque con ella me sienta como en casa; esta canción es de aquí, me acordaré de mis meses aquí cuando la escuche y me transmite paz. Me he dado cuenta de que hay mil días grises, de que no para de llover y mi cristal está siempre empañado por el frío, pero de esto mismo he aprendido que en los lugares mas grises crecen las cosas más bellas y que después de cada lluvia solo tienes que pintar un par de colores en el cielo; de que lo gris no tiene por qué ser peor que un cielo despejado. Siento que podría estar aquí todo el tiempo del mundo y a la vez que este fin de semana me iría a casa. Siento muchas cosas, todas buenas por lo que parece. Sin saber cómo este lugar, o puede que la experiencia en sí me haya enseñado ya algo: que todo es lo complicado que lo quieras hacer, y descubro que mi mayor preocupación de hoy era quedarme un ratito más en la ducha, con el agua caliente, viendo mi reflejo en el cristal y pensado en nada, en absolutamente nada, solo en el agua corriendo por mi cuerpo.
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