lunes, 15 de diciembre de 2014

Parece que fue ayer

Llegó el día. Parece que ayer era 9 de septiembre. Parece que fue ayer cuando estaba nerviosa porque tenía que coger un avión hacia un país desconocido, con muchas cosas nuevas. Parece que fue ayer cuando llegué a Belfast International Airport con mis dos maletas que se me caían cada dos por tres. Parece que fue ayer cuando llegue a esta pequeña casita de color blanco con techos y ventanas marrones, con mi habitación en el frente. Parece que fue ayer cuando estaba preocupada por perder el taxi que me llevaría a la agencia que me había alquilado la casa, y al llegar entré por la puerta de atrás por primera vez. Parece que fue ayer cuando vi mi habitación por primera vez, deshice las maletas ordené todas mis cosas y colgué mis fotos en la pared para hacerla un poco más mía. Hace ya tres meses que cogí mi primer taxi hacia la universidad para cenar con todos los Erasmus, y dormí sola en mi casa por primera vez. Hace tres meses que conocí a toda la gente que ha hecho esta experiencia algo involvidable. Parece que fue ayer que comenzaron las dos semanas de bienvenida, que fui a Giant's Causeway y a todos esos lugares por primera vez; que cociné para mi sola en esta cocina que me encanta, que me di cuenta de por qué este país y el verde están tan asociados, que vi la preciosa ciudad de Londonderry, la gran ciudad industrial que es Belfast. Parece que fue ayer cuando estaba paseando por la playa de Castlerock y descubriendo el pequeño bosque que lleva a la parte de arriba de la colina con grandes acantilados desde donde puedes ver todo el mar. Hace no mucho estaba descubriendo Portstewart, el Anchor, la Universidad de Ulster, Bushmills o Carrickfergus. Hace no mucho estaba en Londonderry celebrando un Halloween irrepetible y esperando a que llegara mi familia para enseñarles cómo era mi vida aquí, para ver con ellos The Dark Hedges entre otros sitios. Hace no mucho estaba de camino a la destilería de Bushmills, era un día lluvioso y decidimos perdernos por la carretera. Hace no mucho estaba haciendo mi primer ensayo para una universidad extranjera.

Tengo ganas de ir a casa, ver a mi familia, a mis amigos, a mi gente. Pero sé que voy a echar esto muchísimo de menos, no sabía cuánto hasta que ha llegado el día de irme y me doy cuenta de que estas son las últimas líneas que escribo desde esta pequeña mesita detrás de la ventana desde la que puedo ver la calle a la que da mi casa. Sé que voy a echar de menos el verde por todas partes, ir al Anchor a cenar o a pasar la noche, tomar un Chai Latte de Bob & Berts, ir a esa librería que me dejó impactada desde el primer momento en que la vi, el cielo de noche cuando está despejado, la gentileza de la gente de aquí, hablar inglés a menudo, los fines de semana con mis españolitos, las noches de peli con ellos, los Supreme of Chicken, sentir que soy más independiente, las casitas de menos de tres plantas, los días de no parar, las comidas en casa. Muchas cosas.

Pero sobre todo y lo que más voy a echar de menos es a las maravillosas personas que he conocido aquí porque ellos han hecho que el estar en un país extranjero sea menos duro y que cada cosa que hemos hecho juntos se haya quedado en mi memoria guardada. Gracias a todos vosotros por ser como sois. 


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